martes, 15 de julio de 2008

He nacido para algo grande

Mujer Nueva que se compromete con la Patria



Hoy, en estos días en que el país se encuentra en medio de una crisis política, surge la cuestión de la participación política. Y si no surge, ¡debería surgir! ¿Qué tenemos que ver nosotros, jóvenes schoenstattianos, con lo que pasa en el país? ¿Con la política? Mucho, muchísimo.



El Padre Kentenich nos enseña que debemos estar con el oído en el corazón de Dios y la mano en el pulso del tiempo. ¿Qué nos dice el Padre hoy en esta frase? Seguramente el tiempo que nos toca vivir hoy como argentinos tiene algo para decirnos. Seguramente tenemos una misión para este tiempo. ¿Cuál es esa misión? ¡Hay que descubrirla!



Para responder a esta pregunta, el Padre y Fundador también nos da una pista: Educar al hombre nuevo para la comunidad nueva. Queremos construir una nueva comunidad, una comunidad más fraterna, donde reine el amor y la paz, donde el amor al otro, la preocupación por los pobres, la pasión por la verdad y la justicia sean el espíritu de esa comunidad, cobijada y transformada en el corazón de María. Para construir la comunidad nueva debe nacer el hombre nuevo, y para ello debemos educarnos a nosotros mismos.



Los tiempos nos convocan. Nuestro país nos necesita, no quitemos la mano del pulso del tiempo, ni hagamos oídos sordos a la voz de Dios. Como juventud, unámonos para descubrir la voluntad de Dios en nosotros, y transformar esta Patria en la Patria del Padre. Desde el santuario María nos cobija y nos transforma. Vivamos esa transformación interior, eduquémonos para un Patria mariana, y respondamos al envío apostólico. Respondamos al llamado del Padre. La Patria nos necesita, ¡tenemos que hacer algo!



Carla Zunini
J. F. Capital
Estudiante de Ciencias Políticas

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