Testimonio de Paula Veliz, JF de Tucumán, Secundaria.
¿Cómo aspiro a la santidad? Si preguntamos a la gente qué piensa que es la santidad, la mayoría pensará que es algo imposible de alcanzar, y que sólo son santos aquellas personas consagradas a Dios...
¿Y por qué no podemos ser santos los jóvenes? Ahí es donde entramos nosotras, la JF, al demostrar que la santidad es posible y un llamado para todos. Para mi, ser santa es un continuo aspirar a seguir las Huellas de Dios, a descubrirlo en los demás, y a transmitirlo con nuestra vida, con nuestro testimonio. Somos humanos y por eso no nos resulta nada fácil: en el camino nos caemos, nos olvidamos por momentos, nos confundimos, atravesamos distintas etapas pero lo más importante es pararnos a pesar de las caídas, retomar el camino con más fuerza todavía, aprender de cada error, de cada situación..
Al hablar de mi experiencia personal, cómo aspiro a la santidad, tengo que admitir que es bastante corta...
Hace poco tiempo que descubrí realmente el sentido de buscar la santidad permanentemente; me di cuenta que era feliz sólo al hacer las cosas que valen la pena: aquellas que Dios quería que realice. Cuando caía en la masificación por ejemplo y hacía lo mismo que los demás, no me sentía yo misma; eso no era lo que la Mater deseaba para mí...
Todo esto lo descubrí al entrar a la JF! Quizás suena exagerado, pero realmente fue así... en el movimiento aprendí que de a poquito, ofreciendo cada sacrificio a la Mater recibimos cosas mucho más grandes!!! No contestar mal a los padres, cambiar mi programa favorito de TV por una reunión de grupo, esforzarme en el colegio para superarme a mí misma, comportarme puramente cuando salgo con mis amigas, son algunos ejemplos de distintas actitudes que en definitiva no son un sacrificio, porque también nos hacen felices a nosotras al acercarnos cada vez más a nuestro Padre Dios...
El motor que me impulsa a seguir intentando es el anhelo de, cada día, parecerme más la Mater unido al ideal de llegar a ser, como toda JF en este año, una Mujer Nueva que Despierta Santidad en todo lugar y en todo momento, una mujer pura que es un milagro vivo de María, que encarna el ideal de la Mujer Nueva que pensó para nosotras el Padre Kentenich. Y cuando uno dice Sí a esa Misión del Padre, la Mater nos pone en el camino chicas que nos acompañan en el anhelo a la santidad, hermanas de grupo, otras chicas de la JF de mi provincia, las jefas de rama, nuestra familia, las hermanas asesoras, todas ellas nos ayudan a tener bien presente el plan del Padre Dios para nosotras y a aspirar cada vez más alto.
¿Cómo aspiro a la santidad? Si preguntamos a la gente qué piensa que es la santidad, la mayoría pensará que es algo imposible de alcanzar, y que sólo son santos aquellas personas consagradas a Dios...
¿Y por qué no podemos ser santos los jóvenes? Ahí es donde entramos nosotras, la JF, al demostrar que la santidad es posible y un llamado para todos. Para mi, ser santa es un continuo aspirar a seguir las Huellas de Dios, a descubrirlo en los demás, y a transmitirlo con nuestra vida, con nuestro testimonio. Somos humanos y por eso no nos resulta nada fácil: en el camino nos caemos, nos olvidamos por momentos, nos confundimos, atravesamos distintas etapas pero lo más importante es pararnos a pesar de las caídas, retomar el camino con más fuerza todavía, aprender de cada error, de cada situación..
Al hablar de mi experiencia personal, cómo aspiro a la santidad, tengo que admitir que es bastante corta...
Hace poco tiempo que descubrí realmente el sentido de buscar la santidad permanentemente; me di cuenta que era feliz sólo al hacer las cosas que valen la pena: aquellas que Dios quería que realice. Cuando caía en la masificación por ejemplo y hacía lo mismo que los demás, no me sentía yo misma; eso no era lo que la Mater deseaba para mí...
Todo esto lo descubrí al entrar a la JF! Quizás suena exagerado, pero realmente fue así... en el movimiento aprendí que de a poquito, ofreciendo cada sacrificio a la Mater recibimos cosas mucho más grandes!!! No contestar mal a los padres, cambiar mi programa favorito de TV por una reunión de grupo, esforzarme en el colegio para superarme a mí misma, comportarme puramente cuando salgo con mis amigas, son algunos ejemplos de distintas actitudes que en definitiva no son un sacrificio, porque también nos hacen felices a nosotras al acercarnos cada vez más a nuestro Padre Dios...
El motor que me impulsa a seguir intentando es el anhelo de, cada día, parecerme más la Mater unido al ideal de llegar a ser, como toda JF en este año, una Mujer Nueva que Despierta Santidad en todo lugar y en todo momento, una mujer pura que es un milagro vivo de María, que encarna el ideal de la Mujer Nueva que pensó para nosotras el Padre Kentenich. Y cuando uno dice Sí a esa Misión del Padre, la Mater nos pone en el camino chicas que nos acompañan en el anhelo a la santidad, hermanas de grupo, otras chicas de la JF de mi provincia, las jefas de rama, nuestra familia, las hermanas asesoras, todas ellas nos ayudan a tener bien presente el plan del Padre Dios para nosotras y a aspirar cada vez más alto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario